Gabriel Farfán Mares encabeza una organización de la sociedad civil o think tank llamada Comunidad Mexicana de Gestión Pública para Resultados que en esencia mide la productividad del gasto público municipal. En un diálogo sostenido al término del Coloquio “Estado, gestión y políticas públicas”, en el que participó como disertante, el mexicano Farfán Mares propone transformar el sector público a partir de la dimensión más básica: la ciudad.
Con aquel afán, la institución del analista determina el nivel de satisfacción existente respecto de los servicios de agua, luz, alumbrado, calles y avenidas, transporte, higiene, recolección de basura y seguridad en 56 ciudades de México que juntas suman 33 millones de ciudadanos (una tercera parte de la población total). “Este indicador nos permite identificar cuál es el mejor municipio para vivir. Curiosamente, Ciudad Juárez, que presenta problemas de seguridad gravísimos, es el que mejor servicio de agua presta. Hemos encontrado, por ejemplo, que con que se recaude entre 10 o 20 dólares por año y por habitante de impuesto inmobiliario es posible tener recursos suficientes para servicios públicos de calidad”, explica. Farfán Mares asegura que la buena calidad de vida atrae a ciudadanos que quieren progresar y a emprendedores, y que todo ello crea un clima propicio para el desarrollo del sector privado.
En cuanto a la inseguridad, el asesor de organismos internacionales e investigador dice que su país está logrando poco a poco resultados interesantes. “El órgano oficial de estadística ha empezado a recopilar más información sobre delitos. Disponemos de datos cuantitativos por Estado y por municipio confiables y detallados: como nunca, México está generando estadísticas para conocer dónde están los problemas, y para detectar los focos rojos, amarillos y verdes”. El especialista agrega que los recursos destinados a seguridad pública han aumentado sustancialmente. “También se ven reformas positivas, como la de Tlajomulco (Jalisco), donde la mejora de los salarios y de las condiciones laborales de los agentes de la Policía tuvieron un efecto directo sobre el incremento de la prevención del delito. México tiene más claro por dónde ir, aunque el avance es lento”, resume.